La historia del «carbayón» se remonta a 1924, cuando el Ayuntamiento de Oviedo encarga a Camilo de Blas un pastel especial para representar a la ciudad en la I Feria Internacional de Muestras de Gijón, y debido a que nuestro gentilicio popular era el de carbayónes, por el árbol centenario talado para ensanchar la calle principal de la ciudad en 1879, se bautizo al pastel con ese nombre.

Los carbayones, que llegaron a ser patrimonio de toda la repostería asturiana, son exquisitos pasteles de almendra y yema con una base de hojaldre y bañados en azúcar.

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